Candelaria
La Candelaria, celebrada el 2 de febrero, combina tradiciones religiosas y paganas. Asociada a la purificación de la Virgen María, marca el final de la Navidad y el comienzo de la temporada agrícola. La costumbre de hacer crêpes se remonta al siglo XV y simboliza la luz del sol y la abundancia que se avecina.
Las crepes, alimento básico de la Candelaria se asociaban antaño a rituales de prosperidad. Hoy siguen siendo el plato emblemático de la fiesta. Tradicionalmente endulzados con azúcar, mermelada o chocolate fundido, los crepes también pueden servirse con fruta fresca. En el lado salado, el queso, el jamón, las setas y las espinacas ofrecen deliciosas variaciones. La candelaria es, por tanto, una ocasión de convivencia para compartir crepes, ya sea con sencillos rellenos dulces o con opciones saladas más creativas. En resumen, la diversidad de crepes durante la candelaria ofrece una deliciosa experiencia culinaria que reúne a familiares y amigos en torno a este símbolo de luz y abundancia.